Psicólogo en Tenerife - José Avelino García

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¿Tienes alguno de estos síntomas? ¿Los tiene tu hijo?

Te ofrezco a continuación una lista de molestias, problemas o síntomas que son habituales entre los adultos. Un poco más abajo hago lo mismo teniendo en cuenta a los niños y adolescentes. También enumero unos cuantos síntomas que pueden estar relacionados con problemas con el desarrollo neurológico y que pueden indicar la necesidad de pedir ayuda a un un neuropsicólogo.

Síntomas habituales en los adultos

Aunque sea normal que recibamos la visita  esporádica de alguno de los síntomas que listo a continuación tal vez te haga falta mi ayuda como psicólogo si observas que ocurren con demasiada frecuencia o intensidad; o si notas que están haciendo poco satisfactoria tu vida cotidiana, llenándola de sensaciones desagradables e impidiéndote disfrutar de los aspectos placenteros del día a día.

Si decides solicitar mi ayuda como psicólogo para resolver un problema en concreto no quiere decir que a partir de ese momento ya tengas que contar con esa ayuda indefinidamente; ni tampoco significa que estés “loco” (menciono ambas cosas porque son ideas erróneas bastante extendidas).

Comprueba si te ha pasado a ti recientemente alguno de los problemas, molestias o síntomas de la siguiente lista:

  • Dolores de cabeza.
  • Nerviosismo.
  • Pensamientos no deseados que no se van de tu mente.
  • Sensaciones de que vas a desmayarte o de mareo.
  • Pérdida del deseo o del placer sexual.
  • La impresión de que otras personas pueden controlar tu mente.
  • Dificultad para recordar las cosas.
  • Sentirte fácilmente irritado o enfadado.
  • Sentir miedo de estar en la calle.
  • Sentirte decaído.
  • Pensamientos suicidas.
  • Oír voces que otras personas no oyen.
  • Falta de apetito.
  • Llorar fácilmente.
  • Timidez o incomodidad ante el sexo opuesto.
  • La sensación de que estás atrapado.
  • Tener miedo de repente y sin una razón que lo justifique.
  • Arrebatos de cólera que no logras controlar.
  • Miedo a salir de casa solo.
  • Culparte a ti mismo de todo lo que pasa.
  • Dolores en la parte baja de la espalda.
  • Sentirte incapaz de hacer las tareas cotidianas.
  • Sentirte solo.
  • Sentirte triste.
  • Preocuparte demasiado por las cosas.
  • No sentir interés por las cosas.
  • Sentirte temeroso.
  • Sentirte herido con facilidad.
  • Ser demasiado sensible.
  • La impresión de que otras personas pueden leer tus pensamientos.
  • La sensación de que los demás no te comprende o te hacen caso.
  • Que tu corazón vaya muy deprisa sin motivo aparente.
  • Náuseas o malestar en el estómago.
  • Sentirte inferior a los demás.
  • Dolores musculares.
  • Dificultad para conciliar el sueño.
  • Tener que comprobar una y otra vez algunas cosas que haces.
  • Encontrar difícil el tomar decisiones.
  • Sentir temor de viajar en coche, autobús, trenes, etc.
  • Dificultad para respirar.
  • Tener que evitar ciertas cosas, lugares o actividades porque te dan miedo.
  • Que se te queda la mente en blanco.
  • Sentir un nudo en la garganta.
  • Sentirte desesperanzado con respecto al futuro.
  • Tener dificultades para concentrarte.
  • Sentirte tenso o agitado.
  • Pensamientos sobre la muerte o el hecho de morir.
  • Comer demasiado.
  • Sentirte incómodo cuando la gente te mira o habla de ti.
  • Sentir el impulso de golpear, herir o hacer daño a alguien.
  • Despertarte de madrugada.
  • Tener que repetir algunas acciones como lavar, tocar, contar, etc.
  • Sueño inquieto o perturbado.
  • Tener ganas de romper algo.
  • Sentirte muy cohibido entre otras personas.
  • Sentirte incómodo rodeado de mucha gente, como ocurre en el cine, en centros comerciales, conciertos, etc.
  • Sentir que todo te requiere un gran esfuerzo.
  • Ataques de pánico o de terror.
  • Tener discusiones frecuentes.
  • Sentirte nervioso cuando te quedas solo.
  • Sentirte solo aunque estés con más gente.
  • Sentirte tan inquieto que no puedes ni estar sentado tranquilo.
  • La sensación de ser inútil o de no valer para nada.
  • Presentimientos de que va a pasar algo malo.
  • Gritar o tirar cosas.
  • Tener miedo de desmayarte en público.
  • Tener pensamientos sobre el sexo que te inquietan bastante.
  • La idea de que deberías ser castigado por tus pecados.
  • Imágenes estremecedoras o  que te dan miedo.
  • La idea de que algo serio anda mal en tu cuerpo.
  • No sentirte cercano a nadie.
  • Sentimientos de culpabilidad.
  • La idea de que algo anda mal en tu mente.

Síntomas habituales en los niños y adolescentes
Puede que mi asesoramiento como psicólogo os venga bien cuando os parezca que el comportamiento de vuestro hijo es muy diferente al de otros niños de su edad.
O porque notéis que retrocede a comportamientos que ya había dejado atrás.
O porque sintáis que no podéis manejar la situación y tenéis la sensación de estar al límite, sin saber qué hacer.
O cuando aparezcan alguno de los siguientes síntomas en vuestro hijo:

  • Cambio repentino e inexplicable: está triste, sin ganas de hacer nada, muy irritable.
  • Se siente a menudo infeliz, desanimado o lloroso.
  • Frecuentes rabietas.
  • Problemas para relacionarse con otros niños de su edad ya sea porque se comporta de manera violenta, o porque es muy tímido, o porque no siente interés.
  • Sufre acoso escolar.
  • Actitud negativa con los adultos.
  • Roba cosas en casa, en la escuela o en otros sitios.
  • A menudo miente o engaña.
  • Muchos miedos, se asusta fácilmente.
  • Se pone nervioso ante nuevas situaciones y se muestra dependiente, perdiendo la confianza en sí mismo.
  • Le cuesta conciliar el sueño.
  • Pesadillas o terrores nocturnos.
  • Dificultades en la escuela: le cuesta concentrarse, se aburre frecuentemente, está muy intranquilo.
  • Problemas físicos que no tienen una causa médica: dolores de cabeza, vómitos, problemas en la piel, etc.
  • Muchas preocupaciones.
  • No controla los esfínteres.
  • Problemas con la alimentación.

Trastornos del desarrollo neurológico
Seguidamente te proporciono una lista de problemas que si tienes la sospecha de que están afectando a tu hijo, conviene que consultes con un neuropsicólogo infantil (yo trabajo en estrecha colaboración con un neuropsicólogo infantil) que es un especialista en evaluación y tratamiento de niños o adolescentes con alteraciones cognitivas, de la conducta o académicas relacionadas con problemas congénitos o lesión cerebral.
Síntomas que pueden estar relacionados con problemas del desarrollo neurológico:

  • Deficiencias de las funciones intelectuales o del comportamiento adaptativo.
  • Dificultades persistentes en la adquisición y uso del lenguaje en todas sus modalidades (es decir, hablado, escrito, lenguaje de signos u otro).
  • Tartamudeo.
  • Dificultades persistentes en el uso social de la comunicación verbal y no verbal.
  • Movimientos, utilización de objetos o habla repetitivos o estereotipados (es decir,que se repiten sin variación o que se usan como una fórmula y no como muestra de un sentimiento).
  • Insistencia en la monotonía, excesiva inflexibilidad de rutinas o patrones ritualizados de comportamiento verbal o no verbal.
  • Intereses muy restringidos y fijos que llaman la atención por su intensidad o por lo extraño del foco de interés.
  • Muestras persistentes de falta de atención.
  • Actividad excesiva.
  • Impulsividad.
  • Dificultad en el aprendizaje y en la utilización de las aptitudes académicas.
  • Habilidades motoras muy por debajo de lo esperado para la edad.
  • Tics (un tic es una vocalización o movimiento súbito, rápido, recurrente, no rítmico).

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