Parejas y emociones negativas

emociones negativas

Emociones negativas: darles la bienvenida

¿Habrá una manera de que podamos comunicar a nuestra pareja las emociones que llamamos negativas sin que sea el comienzo de una bronca? ¿Os ha funcionado el intento de evitar la expresión de esas emociones negativas para así tener la fiesta en paz?

Lo primero que me viene a la cabeza, pensando en estas cosas, es que esos sentimientos que llamamos negativos, como la rabia, la tristeza, la frustración, el desengaño, etc., son tan normales y habituales como los que llamamos positivos.

Entran en nuestra conciencia y salen con la misma naturalidad que lo hacen la alegría, el optimismo, la ternura, etc.

Con lo que más vale que no queramos eliminarlos como si fuesen un producto aberrante de nuestra mente y les demos la bienvenida, cuando aparezcan, con la misma curiosidad y amabilidad que cuando se trata de visitantes más luminosos.

Además, cuanto más intentamos cerrarles la puerta a esos sentimientos con más ahínco regresan y la aporrean .

Aprender a expresa los sentimientos negativos

Eso sí, conviene aprender a expresarlos de una manera que no acabe hiriendo a las personas que nos rodean, especialmente a nuestra pareja, que es el receptor habitual de tales expresiones.

¿Y cómo hacer para conseguir que al hablar de estas cosas no provoquemos  un pequeño ( o gran) desastre?

Para empezar, conviene que concretemos qué es lo que nuestra pareja hace o no hace que no nos gusta. Por ejemplo, más vale decirle “no me gusta que dejes la bañera llena de pelos cuando te duchas”, que decirle “eres un guarro”, o cosas peores como “eres tan guarro como tu madre”.

Luego, es muy aconsejable que nos hagamos responsables de lo que sentimos cuando nuestra pareja hace lo que no nos gusta.

No es obligatorio que cuando vemos la bañera llena de pelos nos enfurezcamos hasta echar espuma por la boca.

Podríamos coger la cámara de fotos y tratar de encontrar un encuadre que permitiera crear una obra de arte con las formas curvadas de los pelos y deleitarnos en esa búsqueda.

Es decir, es mejor decirle “soy yo el que se irrita cuando haces eso” y no decirle “es que me irritas cuando haces eso”.

Por último, podemos hacer una petición, también lo más concreta que podamos, que permita mejorar la situación conflictiva.

Podemos pedir a nuestra pareja que cambie algún comportamiento (que recoja los pelos después de ducharse), o que cambie alguna palabra, o que te ayude a resolver alguna dificultad a la que te enfrentas en el presente o que te enfrentarás en un futuro cercano.

Resumiendo

Ir directamente al grano hablando de comportamientos observables; expresando los propios sentimientos y haciéndose cargo de ellos; hablando en tiempo presente; proponiendo una solución.

Y paciencia. Y perseverancia. ¡Es de humanos equivocarse!

Puedes leer el artículo complementario a este que se titula:

Parejas y emociones positivas

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