Audio: Técnica de relajación, sentirte a ti mismo

Técnica de relajación

Te ofrezco a continuación el texto de la técnica de relajación que puedes escuchar siguiendo el enlace que tienes un poco más arriba.

Texto de la grabación de la técnica de relajación

Siente cual es tu estado de  ánimo, si te gustaría más abrir o cerrar los ojos, si te encuentras relajado o más bien tenso, si te puedes tranquilizar o si estás intranquilo.

Nota como respiras.

No emitas ningún juicio, percibe de forma neutral tal como eres en este instante.

Percibe la dureza del suelo, el cómo te aguanta.

Intenta captar todos los detalles de las partes del cuerpo que están en contacto directo con el suelo: la parte posterior de la cabeza, los omóplatos y los brazos, la espalda, la región lumbar, la parte posterior de los muslos, las pantorrillas, los talones.

Intenta descubrir cuál de estas partes te hace sentir más “arraigado” al suelo. Percibe esa parte, que parece la más pesada, de forma totalmente consciente.

Intenta ahora percibir la parte menos “arraigada” al suelo, la que es más “ligera”.

Si vuelves a sentirte integralmente a ti mismo después de haberte percibido de los pies a la cabeza, ¿notas algún cambio con respecto a la primera vez? Respecto al ritmo de la respiración; respecto a tu estado de ánimo. Te sientes más tranquilo o estás desilusionado porque aún te sientes tan tenso como al principio. O Has llegado a impacientarte por darte cuenta de que existen “interferencias” que te han impedido percibirte cada vez más

Ahora pon la atención en la respiración. Descúbrela internamente conforme va y viene, pero sin alterarla en lo más mínimo.

Participa plenamente del fluir de tu respiración. Con el tiempo te sentirás tan identificado con la respiración que pensarás: “yo soy mi respiración”.

Ahora intenta identificarte con el aire que expulsas: cada vez que espires, húndete pesadamente en el suelo, expulsando el aire a través de la parte posterior del cuerpo hacia el suelo.

Expulsa el aire gradualmente, empezando por la cabeza hasta llegar a los talones incluyendo las partes que no tocan el suelo. ”Húndete” suavemente mientras espiras y expulsas las tensiones acumuladas hacia el suelo.

Intenta sentir también de forma consciente y progresiva la inspiración. Identifícate con el aire, desde que entra por las dos fosas nasales hasta que irrumpe en todas las cavidades del cuerpo, inundándolas lentamente, hasta llenar el último “hueco”.

Dale cabida en tu interior cada vez que intenta entrar.

Experimenta como todo lo que realmente necesitas para tranquilizarte, curarte y sentirte un todo fluye hacia ti.

Siente como el aire no sólo te llena los pulmones, sino que llega tonificante hasta los demás órganos, imagina que inunda cada célula del cuerpo, que colma todo tu ser.

Descubre paulatinamente que se establece un equilibrio entre inspirar y espirar.

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Relajación

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