Madres abusadoras

madres y abuso sexual

Algo inconcebible

La sociedad comparte frecuentemente ideas que no se corresponden con la realidad y entre estas ideas están algunas relacionadas con la maternidad y sus desvíos de la normalidad. Confiamos desmedidamente en que toda madre va a cumplir con facilidad su cometido. No pasa por nuestras cabezas la idea de que haya madres abusadoras.

Es una evidencia que el instinto maternal funciona habitualmente y la mayoría de las mujeres cumplen con el muy difícil y exigente cometido de ser madres. Cumplen aunque las demandas de los niños son abrumadoras.

Pero existe un porcentaje nada desdeñable de madres que abusan de su poder en la relación con sus hijos y los someten a malos tratos físicos o psicológicos entre los que se incluyen las relaciones incestuosas, tanto con sus hijos como con sus hijas.

Cuando pensamos en alguien que perpetra un abuso solemos pensar en un hombre que pertenece al círculo familiar más íntimo, y esto suele ser lo más habitual. Pero no conviene olvidar que el abusador puede no pertenecer a la familia o puede ser una mujer que está dentro del círculo familiar.

La sociedad tiene un intenso rechazo a admitir la idea de que una madre pueda cometer incesto. Cuando se trata de un padre, despierta rechazo y horror, pero es perfectamente imaginable; en cambio, cuando se trata de una madre simplemente se niega como algo inconcebible.

Versiones incompletas sobre las mujeres

Nuevamente nos encontramos con una versión reducida sobre lo que es una mujer.

Conocemos versiones en las que la mujer es vista como un ser inmaduro o incompleto, o como en el caso que nos ocupa, es como si una madre no pudiera desarrollar comportamientos sexualmente inadecuados hacia sus hijos o conductas violentas.

Se niega que esto pueda ocurrir porque la sociedad ha idealizado la maternidad y, cuando una mujer busca ayuda para aclarar los confusos sentimientos que le provoca una excesiva unión emocional y física a su hijo (o hija) no es tomada en serio por nadie, ni siquiera por los profesionales de la salud a los que puede que recurra. Todos le quitan importancia.

En la lucha por la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres tiene que incluirse el derecho de las mujeres a ser ayudadas cuando son ellas las abusadoras.

Porque la madre que vive su maternidad de manera problemática se siente muy desdichada, pero se encuentra con obstáculos casi insalvables a la hora de recibir ayuda: las dificultades internas relacionadas con la vergüenza y la culpa (como les pasa a los padres abusadores) y la dificultad añadida de no ser tomadas en serio.

Mujeres con sus luces y sus sombras

La mujer como niña eterna. La madre perfecta. La mujer santa y pura. La mujer víctima. He aquí algunas versiones de la misma visión deformada que conduce siempre a lo mismo: que las mujeres deleguen su poder en manos de los hombres y se pongan a su servicio.

Creo que, sin darnos cuenta, todos estamos contribuyendo a que esta visión se mantenga.

La sociedad parece incapaz de aceptar a las mujeres como seres humanos completos, con sus luces y sus sombras.

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