Frases

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Te invito a disfrutar de estas frases de filósofos, literatos y psicólogos que he ido compartiendo a lo largo de los años en las redes sociales.

Son autores que visito con cierta frecuencia y nunca vuelvo con las manos vacías.

Montaigne

  • Así como el enemigo se vuelve más hostil con nuestra huida, así se ensoberbece el dolor viéndonos temblar bajo su poder. Se hará mucho más llevadero para aquel que le haga frente.
  • En verdad, el mentir es un vicio maldito. Sólo somos hombres y sólo creemos los unos en los otros por la palabra. Si conociésemos el horror y el peso de la mentira, la perseguiríamos hasta la hoguera con más justicia que a otros crímenes. Creo que nos dedicamos normalmente a castigar a los niños por errores inocentes, muy inoportunamente, y que los atormentamos por acciones temerarias que no dejan huella ni consecuencia. Sólo la mentira y un poco por debajo de ella la obstinación, parécenme ser aquellos cuyo nacimiento y progreso deberíamos combatir encarecidamente.
  • La loca curiosidad de nuestra naturaleza que se entretiene en anticipar las cosas futuras, como si no tuviese bastante con digerir las presentes.
  • ¿Cuántas causas no inventamos para las desgracias que nos ocurren? ¿A cuántas cosas no nos agarramos, con razón o sin ella, por tener algo que esgrimir?
  • Si los demás se observaran con atención, como hago yo, se encontrarían, como yo, llenos de inanidad y tontería. No puedo librarme de ellas sin librarme de mí mismo. Todos estamos impregnados de esas cosas, tanto unos como otros, pero a aquellos que se dan cuenta les va un poco mejor… aunque no lo sé.

Epicteto

  • La felicidad y la libertad comienzan con la clara comprensión de un principio: algunas cosas están bajo nuestro control y otras no. Sólo tras haber hecho frente a esta regla fundamental y haber aprendido a distinguir entre lo que podemos controlar y lo que no, serán posibles la tranquilidad interior y la eficacia exterior.
  • Acusar a los demás de nuestras desgracias es una prueba de la ignorancia humana; acusarnos a nosotros mismos significa empezar a entender; no acusar ni a los demás ni a nosotros mismos es verdadera sabiduría.

Krishnamurti

  • Yo sostengo que la verdad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna religión, por ninguna secta. Ése es mi punto de vista y me adhiero a él absoluta e incondicionalmente.
  • Cada uno de nosotros, sea cual sea su posición, busca el propio engrandecimiento: es codicioso, sensual y violento. Si no pone término a eso dentro de sí mismo y por sí mismo, las reformas externas podrán, por cierto, dar buenos resultados superficiales; pero éstos, en un momento dado, serán anulados por hombres que andan constantemente en busca de fama, de posición, de poder.
  • Entre dos soluciones, opta siempre por la más generosa.
  • ¿Por qué los seres humanos, aun cuando poseen conocimientos extraordinarios, no están dispuestos a cambiar? ¿Por qué? ¿Es que encuentran seguridad en el hábito, en el patrón del pensamiento?
  • Los hombres que arrojaron la bomba atómica sobre Hiroshima decían que Dios estaba con ellos; los que volaron de Inglaterra para destruir a Alemania decían que Dios era su copiloto. Los dictadores, los primeros ministros, los generales, los presidentes, todos hablan de Dios, tienen inmensa fe en Dios. ¿Y prestan ellos servicios, hacen más feliz la vida del hombre? Los hombres que dicen que creen en Dios han destruido la mitad del mundo, y el mundo está en una miseria completa. Por causa de la intolerancia religiosa, existen las divisiones de la gente en creyentes y no creyentes, divisiones que conducen a las guerras de religión. Ello indica cuán inclinada a la política es vuestra mente.
  • Cuando la mente está completamente silenciosa, tanto en los niveles superficiales como en los profundos; lo desconocido, lo inconmensurable, puede revelarse.
  • ¡Qué exquisito lugar podría ser la tierra, con tanta belleza como hay, tanta gloria, tanta imperecedera hermosura! Estamos atrapados en el dolor, y no nos importa poder salirnos de él, aun cuando alguien nos esté señalando una salida.
  • Lo esencial es la cualidad de lo fresco, de lo nuevo, o de lo contrario la vida se convierte en una rutina, en un hábito; y el amor no es un hábito, una cosa aburrida. La mayoría de la gente ha perdido la capacidad de maravillarse. Lo da todo por hecho, y este sentido de seguridad destruye la libertad y la sorpresa de la incertidumbre.
  • Si posees claridad, si eres una luz interna para ti mismo, nunca seguirás a nadie.
  • Sea dúctil mentalmente. El poder no radica en la firmeza y en la fuerza, sino en la flexibilidad. El árbol flexible aguanta el ventarrón. Adquiera el poder de una mente rápida.

Kafka

  • Quien conserva la facultad de ver la belleza no envejece.
  • Dos pecados capitales existen en el hombre, de los cuales se engendran todos los demás: Impaciencia e indolencia. Fue a causa de la impaciencia que lo han expulsado del paraíso, al que no puede volver por culpa de la indolencia. Aunque quizá no existe más que un solo pecado capital: la impaciencia. La impaciencia hizo que lo expulsaran, es con motivo de la impaciencia que no regresa.
  • Si el libro que leemos no nos despierta de un puñetazo en el cráneo, ¿para qué leerlo?… Un libro tiene que ser el hacha que rompa nuestra mar congelada.
  • Cumplo con mis deberes pero no con mis obligaciones íntimas, y cada obligación íntima no cumplida se convierte en una desdicha perdurable.
  • Me senté en la ladera del monte Laurenzi. Bastante triste, examinaba mis deseos para la vida. El más importante, o el más atractivo, resultó el deseo de adquirir una visión de la vida (y de convencer a los demás de mi visión mediante la escritura), en la que la vida conservase su peso, sus naturales altibajos, pero en la que, al mismo tiempo, con no menos evidencia, la vida fuese identificada como una nada, como un sueño, como un vago flotar…
  • Considerar molesta una visita inesperada es una señal inequívoca de debilidad, una huida de lo imprevisto. Nos ocultamos en lo que llamamos vida privada porque nos faltan las fuerzas para entendérnoslas con el mundo. Frente a lo maravilloso huimos hacia la autolimitación. Nos batimos en retirada. Sin embargo, la vida es ante todo un estar con las cosas, un diálogo. No debemos eludirla.
  • El gesto de amargura del hombre es, con frecuencia, sólo el petrificado azoramiento de un niño.
  • La historia la conforman los errores y el heroísmo de cada instante cotidiano. Al lanzar una piedra al río se forman ondas. Sin embargo, la mayoría de la gente vive sin tener conciencia de su responsabilidad supraindividual, y esta es, en mi opinión, la clave de todas las desgracias.

E.M.Ciorán

  • Todos nuestros rencores se crean porque, al reprimirnos, no hemos sido capaces de alcanzar nuestra meta. Esto no lo perdonaremos nunca a los otros.
  • Con mucha precaución merodeo alrededor de lo profundo, le sonsaco algunos vértigos y me escabullo como un estafador de abismos.
  • Nada seca tanto la inteligencia como la repugnancia a concebir ideas oscuras.
  • Esa especie de malestar que se siente cuando se intenta imaginar la vida cotidiana de los grandes hombres… Sobre las dos de la tarde, ¿qué hacía Sócrates?

Fernando Pessoa

  • Nada hay más indicador de la pobreza de la mente que no saber ser ingenioso más que a costa de las personas.

Schopenhauer

  • Conviene que intentemos conseguir ver lo que poseemos de la misma manera que lo veríamos si nos fuera arrebatado: sea lo que sea, propiedad, salud, amigos, amante, mujer e hijo, la mayoría de las veces apreciamos su valor solo cuando lo hemos perdido.
  • Sin razón, uno se lamenta de la ausencia de alegrías en la vejez y se queja de que le estén vedados muchos placeres. Cada placer es relativo, pues no es sino la mera satisfacción, el enmudecimiento de una necesidad; que con el cese de la necesidad el placer desaparezca es tan poco lamentable como que uno después de levantar los manteles ya no pueda comer más y que después de haber dormido a pierna suelta una noche entera ya no pueda dormir.
  • Le ruego que sea paciente con todo lo que no está resuelto en su corazón, y que trate de amar los interrogantes mismos, como si fuesen habitaciones cerradas o libros escritos en un idioma extraño. De momento, no busque las respuestas que no se le pueden dar, pues no va a ser capaz de vivirlas. Lo importante es vivir todo. En este momento, los interrogantes. Quizás luego, gradualmente, casi sin darse cuenta se encontrará un día distante habiendo recorrido el camino hacia la respuesta.

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