Regidos por reglas

reglas

Reglas para sufrir

Parece que algunas personas llevaran un librito bajo el brazo en donde están especificadas las reglas que les indican cómo tienen que lidiar con otras personas y cómo experimentarse a sí mismas. Algo así como un manual de instrucciones.

Imaginemos que quisieras aprender a sufrir emocionalmente de manera intensa.

Estas son algunas de las posibles reglas que podrías seguir para conseguirlo, en concreto, para que llegues a ser una persona dada a evitar las relaciones:

  1. Ten muy claro que las siguientes reglas te van a proteger de sufrir terribles pérdidas y de tener sorpresas muy desagradables.
  2. Asume que eres inferior.
  3. Los demás juzgan y rechazan sin cesar .
  4. Busca pruebas de que los demás ya han empezado a pasar de ti.
  5. Antes de compartir el más mínimo aspecto personal tienes que estar totalmente seguro de que serás aceptado incondicionalmente.
  6. Imagina diferentes maneras en que podrías ser rechazado.
  7. Las imaginaciones del punto anterior considéralas predicciones infalibles.
  8. No te permitas tener ninguna emoción desagradable.
  9. Si una situación te hace sentir incómodo, lárgate de inmediato.
  10. Procura vivir en tu mundo de fantasías: es mucho más seguro y cómodo que vivir en la realidad.
  11. Si recibes alguna crítica o te sientes incómodo es porque no te has esforzado suficientemente en cumplir las anteriores reglas.

Reglas que se validan a sí mismas

Además, podrás comprobar que si sigues unas determinadas reglas conseguirás que los demás se comporten de tal manera que confirmen su validez.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si cumples con ese conjunto de instrucciones es muy probable que los demás te vean como una persona tímida, inhibida, distante y no dada a las emociones.

Y es lógico que te muestren  precaución y reserva, ya que pueden temer molestarte si se acercan mucho a ti.

Eso hará que tu pienses, siguiendo las instrucciones de tu manual, que te están ocultando algo, probablemente sus críticas. Lo cual no sería de extrañar ya que, dado tu comportamiento, puedes ser visto como alguien engreído y poco amistoso.

Si eres rechazado, aplicarás la regla número 11; si no lo eres, concluirás que no lo has sido porque has seguido tus reglas. Así que seguirás rigiéndote por esas reglas pase lo que pase.

Seguir un libro de reglas nos impide comprobar cuáles son las consecuencias directas de nuestro actos. Nos insensibiliza ante lo que ocurre, hace que lo deformemos de tal manera que queda una imagen muy distorsionada.

Algunas reglas son útiles

Por supuesto que es muy útil seguir algunas reglas: nos simplifica enormemente la vida; pero siempre que esas reglas sean flexibles y se limiten a ciertas condiciones en que sean efectivas y siempre que estén de acuerdo con los valores personales.

Muchas de las reglas las seguimos no porque nos parezcan bien a nosotros sino por complacer a otros.

Y entonces nos hacemos muy dependientes de los demás a la hora de organizar nuestra propia vida.

Nuestra propia brújula

Aunque lo mejor es tener nuestra propia brújula que nos permita encontrar la dirección en nuestras vidas.

Esa brújula quizás ha estado empañada por los pensamientos que tenemos sobre el pasado o el futuro; por un exceso de reglas, muchas de las cuales las hemos “heredado”; pero ahí está nuestra brújula, sobre todo está muy cerca de nuestros valores, de lo que para nosotros es importante.

También nuestros pensamientos y sentimientos pueden orientarnos, pero son menos fiables que nuestros valores.

Si te apetece seguir reflexionando sobre los valores que orientan tu vida; si te apetece dar un paseo por las diferentes áreas que componen esa vida te recomiendo que leas el siguiente artículo que encontrarás en mi blog:

Valores

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *