
Sabemos mucho sobre cómo cuidar el cuerpo, pero apenas sabemos nada sobre cómo cuidar la mente. Parece que creemos que nuestro mundo emocional no necesita de nuestros cuidados: grave error.

Sabemos mucho sobre cómo cuidar el cuerpo, pero apenas sabemos nada sobre cómo cuidar la mente. Parece que creemos que nuestro mundo emocional no necesita de nuestros cuidados: grave error.

¿No deseas a tu pareja? ¿No puedes evitar desear a otras personas que no son tu pareja? ¿No sabes cómo recuperar el erotismo? ¿Se puede mantener vivo el deseo después de algunos años compartiendo la vida con otra persona? ¿Se puede sentir amor y deseo en la misma relación?

Puede que te extrañe el título de artículo y te hayas preguntado: “¿Es posible que haya alguien que no quiera tener emociones positivas (ternura, alegría, serenidad, amor, etc.) y que se aparte de ellas como si fuesen un peligro? ¿No buscamos todos sentirnos bien?

Con demasiada frecuencia utilizamos nuestra imaginación para recrear escenarios que nos producen emociones no muy beneficiosas. Es una tendencia evolutiva. Por eso mismo conviene cultivar, con el poder de nuestra imaginación, emociones reconfortantes: para compensar.

Recreación poética de las cadenas de asociaciones mentales que, con demasiada frecuencia, pueden llevarnos a parajes no deseados.

Si te dices a ti mismo frecuentemente “me preocupo demasiado”; o quieres saber si sirve para algo eso de preocuparse; o te interesa aprender algún método para relacionarte adecuadamente con tus preocupaciones, puede que este artículo te resulte interesante.

Expongo algunas normas que yo, como psicólogo, me comprometo a cumplir si decides solicitar mis servicios. También menciono algunas normas que te pediré que tú te comprometas a cumplir.